Sociedad

No sabias que existian, pero aprendiste en este 2018: Lebacs, bandas de flotación, Leliq y Letes

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Fuente:minutouno

El año que termina avanzó al ritmo de la crisis económica y financiera en que derivó el modelo del gobierno de Mauricio Macri. Aunque el mandatario había comenzado 2018 asegurando que "lo peor ya pasó", la inflación, la crisis, la devaluación entraron en una espiral que nadie imaginaba a comienzos de año.

El que viene será un año signado por la política. Con las elecciones asomando ya en el horizonte la gran esperanza del gobierno de Mauricio Macri es que la economía quede relegada a un segundo plano y poder polarizar el escenario con la ex presidenta Cristina Kirchner sin tener que lidiar con las recurrentes malas noticias en materia económica.

El que termina, sin embargo, fue año netamente económico. Como en otras épocas los argentinos volvimos a correr detrás de la cotización del dólar. La desbandada de la inflación y el retraso salarial fueron los principales ejes de conflicto con las centrales sindicales y organizaciones sociales incluso en un año signado por la destrucción de puestos de trabajo. Y los argentinos nos metimos de lleno en un mundo para muchos desconocido como el de las finanzas.

De pronto quienes nunca habían siquiera constituido un plazo fijo en sus vidas discutían, café de por medio, acerca de las Lebac, las Leliq, las Letes, las Lecap, los súpermartes de Lebac y las bandas de flotación.

Es que en medio de la profunda crisis económica y financiera en que cayó el modelo del gobierno de la Alianza Cambiemos muchos se vieron obligados a realizar una suerte de curso acelerado en finanzas para poder seguirle el ritmo a las noticias económicas que ocuparon mayoritariamente las tapas de los diarios a lo largo del año.

Así miles de pequeños ahorristas se animaron a dejar atrás el colchón, la caja de ahorro o el plazo fijo para posicionarse en Letras del Banco Central (Lebac). Con el dólar planchado y las altas tasas de interés el negocio era perfecto. Pero la gran mayoría llegó tarde. La bomba que generó Federico Sturzenegger era tal que los grandes fondos de inversión extranjeros comenzaron a desarmar sus posiciones en pesos para volver al dólar y dejar el país con pingües ganancias sin haber generado un solo puesto de trabajo.

Esa estampida generó el primer salto devaluatorio a comienzos de año.

Las Letras de Liquidez (Leliq), que solo pueden suscribir los bancos fue la respuesta del Central de Guido Sandleris para desarmar la pesada herencia en Lebac que le dejó Sturzenegger. Con altísimas tasas de interés que llegaron a superar el 73% anual, las Leliq reemplazaron a las Lebac. Mientras los bancos las suscribían tras cada nuevo vencimiento de Lebac los ahorristas que no podían entrar en las Leliq comenzaron a constituir plazos fijos cuyas tasas de interés también se fueron por las nubes traccionadas pro la tasa de referencia del Central.

¿El resultado? Una brutal profundización de la recesión. Ningún inversor ya estuvo dispuesto a apostar a la producción con tasas de interés en este nivel. Logró quitarle presión al dólar pero a un costo muy alto. Y la experiencia demostró que cada vez que el Central intentó reducir las tasa de interés la presión sobre el dólar volvió.

Sandleris reintrodujo además las "bandas de flotación" del dólar que recordó a la vieja tablita del ex ministro de Economía de la última dictadura cívico militar, José Alfredo Martínez de Hoz.

La gran incógnita es cómo hará ahora para bajar la tasa de interés de modo de poder reactivar la perimida economía nacional sin que se le dispare el dólar una vez más luego de un año en el que el peso se depreció más del 110%. Las bandas de flotación probablemente queden en el olvido ante un escenario tal y el corsé que impuso el FMI al Central de intervenir en el mercado con hasta un irrisorio tope de 150 millones de dólares diarios.


Fuente:minutouno

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