¿Podrá Coronel Suárez reactivar el polo textil que alguna vez la distinguió?

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El distrito de Coronel Suárez llegó a tener, en la década de los noventa, más de 5.000 empleados en diferentes plantas textiles —principalmente Gatic— y una producción diaria de 16.000 pares de zapatillas.

Hoy, la realidad indica que la única empresa que trabaja en las explantas de Gatic, la brasileña Dass, aporta unas 800 fuentes de trabajo. Y los talleres satélites de otrora brillan por su ausencia.

"Hablé con el intendente (Ricardo) Moccero y, junto a la comisión interna, la idea es poder reunirnos para sumar a la gente que se quedó afuera sin trabajo", dijo Antonio Godoy, delegado general de la planta de Dass y que pertenece al Sindicato Obreros de Caucho y Afines (Socaya).

"Ahora tenemos una charla pendiente antes de reunirnos con las autoridades de la empresa (por Dass) para ver si se puede tomar más gente o hacer otro emprendimiento", agregó.

Godoy también dijo— que está al tanto de las gestiones que realiza el jefe comunal suarense en diferentes organismos estatales para empezar a motorizar la idea.

"Hay varias cuestiones encaminadas, pero lo cierto es que existen otros temas urgentes que tienen prioridad para atenderse desde lo económico, no sólo en el partido sino en el país", sostuvo.

El gremialista admitió, de todos modos, que la situación en Coronel Suárez respecto de la industria del calzado no es tan grave como en otros sitios del país, donde incluso se han producido numerosos despidos.

En ese contexto, cabe recordar que Dass Misiones cerró la planta de El Dorado y despidió a sus 300 operarios en el mes de octubre último.

"A nosotros, gracias a Dios, no nos pegó tan fuerte, ya que la empresa desde hace un tiempo ha podido mantener los puestos de trabajo", dijo.

"En Dass hoy trabajan alrededor de 800 personas, con perspectivas de tomar un poco más de gente, tal como se prometió y se hizo en diciembre último", aseguró Godoy.

La empresa brasileña trabaja con las firmas Adidas, principalmente, FILA y Umbro y gestiona sumar alguna más.

Sólo en esta planta —exGatic de la familia Bakchellian y luego la brasileña Vulcabras— llegaron a trabajar unos 4.000 operarios. Cuando ingresó Dass ya eran poco más de 1.000 y ese número, con altibajos y una economía fluctuante, se ha ido manteniendo.

"A la planta llega la materia prima y los calzados se arman en la fábrica. Y de allí sale directamente el mercado", manifestó Godoy.

En otros tiempos, no hace mucho, existían más de 10 talleres de aparado (es la unión definitiva de cada una de las piezas que componen el calzado), los que trabajaban a fasón para la fábrica.

Hoy no queda casi nada, así como tampoco de la industria textil, cuyo mayor desarrollo se produce hoy en Cooperativa Textiles Pigüé, en la cabecera saavedrense.